Arte del Procomún

Según Tejerina, “La acción colectiva colaborativa (ACC) es el conjunto de prácticas e interacciones formales e informales realizadas entre una pluralidad de individuos, grupos o asociaciones que comparten entre sí un sentido de pertenencia o intereses comunes, sobre la base de la colaboración y el conflicto con otros, con el objetivo de producir o frenar el cambio social a través de la movilización de ciertos sectores sociales” (Tejerina 2010). En la historia de la humanidad existen diversas prácticas y acciones de colaboración basadas en el compartir que generan profundos vínculos sociales: potlatch, altruismo recíproco, cooperativas, mutualismo, entre otros. Son prácticas basadas en la generosidad y la colaboración, más que en la competencia. Estos vínculos históricos, que también estaban presentes en el arte premoderno, fueron rotos por la modernidad y la expansión del capitalismo y la globalización. Como resultado, el arte también sufrió esta ruptura de vínculos con la sociedad, transformándose en un arte cuyo fin, en general, se sitúa en sí mismo y en el mercado. Sin embargo, a pesar de que el arte se ha distanciado de la sociedad, algunas formas de este tipo de prácticas todavía existen y han ido en aumento en los últimos años. Existen innumerables ejemplos de acción artística colaborativa a lo largo de la historia del arte.

Orsi propuso los conceptos de “economía de compartir”, “política de compartir” y “prácticas de compartir” y de economía verdaderamente colaborativa. Desarrolló 6 dimensiones de compartir: (1) compartir la riqueza y la prosperidad; (2) compartir el poder y la toma de decisiones; (3) compartir la capitalización y el riesgo; (4) compartir los recursos y los esfuerzos; (5) compartir el conocimiento y la información; y (6) compartir la responsabilidad del bien común. En este análisis, el conglomerado de conceptos propuestos por Orsi se amplía con la dimensión `colaboración’ propuesta por el concepto de Acción Colaborativa Colectiva (ACC).

La hipótesis es que el concepto de Acción Colectiva Colaborativa (ACC) amplía los conceptos de Orsi al plantear que colaborar es más que compartir, y por lo tanto la colaboración en el arte es más que compartir el arte. La colaboración implica inscribir activamente a la sociedad, grupos o individuos en todas las fases de un proceso, de modo que el objetivo final a alcanzar sea el desarrollo de un sentido de pertenencia, la recuperación de los vínculos sociales entre iguales, a través de un compromiso consciente con los bienes comunes y la sociedad.

El arte así entendido pretende contribuir a restaurar el vínculo entre sujeto y comunidad perdida con la modernidad a partir de sus procesos creativos específicos, considerando al público como una comunidad de iguales, comprometida con el proceso de creación; una especie de arte procomún. Puede surgir a través de prácticas colectivas generadas por artistas individuales y colectivos de artistas que se centran en la relación y la creación de vínculos con las personas y no en la creación de objetos para el mercado.

Cuando el arte se entiende como acción colectiva colaborativa hacia los bienes comunes, hay impactos en relación con varias dimensiones del sistema del arte. Uno de los efectos más conocidos es el desafío que plantea al concepto de autoría y su propuesta de cambio de paradigma que impacta en la identidad del artista y en los vínculos del artista y el trabajo con la sociedad. En relación con la identidad del artista contemporáneo, el arte entendido de esta manera cuestiona la identidad cerrada del artista contemporáneo basada en los conceptos de autonomía del sujeto y autonomía de producción. También desestabiliza la relación de la obra con el sistema artístico, el tipo de obras creadas, cómo se distribuyen, el papel de la comunidad y el papel del público, entre otros aspectos.

Este tipo de práctica sustituye al público abstracto por la comunidad local, así como a través de redes globales facilitadas por la tecnología. Transforma las fuentes internas de los procesos y metodologías de creación, producción, distribución, transferencia de conocimiento y reproducción del arte a través de la incorporación de personas en diferentes fases y de diferentes maneras. La co-creación, la coproducción, la remezcla, la reutilización, el hacking y los procesos de copy-left surgen, entre otros, que cuestionan el papel del autor. El arte basado en lo procomún es un ejemplo de una acción colectiva colaborativa compleja y transversal que se abre a la integración de la sociedad en el proceso artístico.

El objetivo de este caso es analizar las características del arte colaborativo y procomún y su impacto en varias dimensiones del sistema artístico. El análisis se realizará a través del estudio de 2 casos: algunos proyectos específicos de Ideatomics y Fair Saturday. Ambos casos son interesantes para ver las diferencias en la naturaleza de las acciones artísticas colectivas de colaboración que representan.

La metodología empleada es mixta. Se basa en una revisión de varias teorías de la acción colectiva aplicándolas al arte. Entre estas teorías están (1) la teoría del comportamiento colectivo (LeBon; Blumer; Kornhauser; Smelser) para rescatar las emociones en el análisis de la acción colectiva colaborativa artística; (2) privación relativa (Davies; Gurr; Morrison) para conocer como este tipo de acción artística acerca el arte a la sociedad; (3) opción racional (Olson; Lichbach; Chong; Opp) para entender para qué colaboran las personas con los artistas; (4) movilización de recursos (MacCarthy y Zald) para analizar cómo se obtienen y se movilizan los recursos para la acción colaborativa artística y (5) teoría del enmarcado (Benford; Snow; Diani) para analizar como la acción colaborativa artística resuena con el sistema del arte, público, elites y agentes institucionales y privados (galerías, museos, críticos de arte, coleccionistas y pares); (6) teoría del impacto y (7) conceptos de interacción y participación estratégica (Jasper, Emirbayer; Cefaï) para entender la acción colectiva colaborativa artística desde una perspectiva cultural, emocional y de la agencia.

Por otro lado también se realizará investigación cualitativa a través de entrevistas en profundidad, focus groups y observación participante, etnografía digital, además de recopilación de datos directos estructurados a partir de una selección de indicadores y ejes de análisis. También se analizan datos secundarios (recogidos en las páginas web, declaraciones en eventos públicos, entrevistas pre-existentes en la red y material recogido en redes sociales).

Investigadora: Cristina Miranda de Almeida.